En la sabana el león se mueve lentamente y con sigilo en busca de una víctima a la cual sorprender. Él conoce muy bien el terreno pues se toma el tiempo para explorarlo, para generar estrategias de ataque y para emprender la huida con la presa antes de que otros depredadores lleguen hasta donde se encuentra. El león no es más inteligente que otros animales de la sabana, pero debe reconocerse que si hablamos de astucia este animal lleva la delantera. La sensibilidad, la compasión y la humildad no son sus mejores virtudes por lo que se cree superior al resto de los seres vivos con los que convive. Le incomoda ser un cazador solitario, no obstante, carece del valor para reconocerlo y agruparse con otros leones en torno a una meta en común. El león nunca ha tratado de cambiar porque su naturaleza se lo impide y contra ella toda batalla está pérdida ¡Oh, de cuántas cosas se pierde el león por ser león!
El león mira con soberbia a su alrededor y camina con soltura. Algunos de los animales más pequeños miran con temor a aquel felino porque han sido engañados. Ellos no saben que el león está lleno de temores y de carencias como todos los demás animales de la sabana. Ellos tampoco saben que el león vive ansioso por la posibilidad de que los demás descubran su secreto. Ellos desconocen que el león, al caer la noche, queda sin energía porque fingir durante el día es una tarea agotadora. -Así es la vida en la selva- cree este felino. -Así debo comportarme frente a un mundo anárquico- piensa el león. La mente del león concibe al mundo como un ganar o perder ¡Pobre león!
Hoy la vida en la sabana continúa sin el león. El león ha decidido, sin saberlo (¿o sabiéndolo?), alejarse de ese mundo que consideraba poco favorable a su cacería. Los demás animales están confundidos porque el león jamás se dejó ver sin todas la barreras que construyó desde siempre. La vida en la sabana debe continuar. Es extraño caminar por los pastos dorados sin que el león esté merodeando, cazando u observando. La sabana parece incompleta, aunque todos saben que la sabana existía antes del león y que seguirá existiendo después de él.
Todos se observaron en silencio. El gran anciano siempre los sorprendía con historias que los dejaba pensando por un buen tiempo. Algunos, los más cansados, se levantaron y partieron hacia sus casas. El resto comenzó a conversar poco a poco hasta que la charla se volvió ininteligible. El fuego, ajeno a la vida humana, siguió ardiendo en el centro.
El león mira con soberbia a su alrededor y camina con soltura. Algunos de los animales más pequeños miran con temor a aquel felino porque han sido engañados. Ellos no saben que el león está lleno de temores y de carencias como todos los demás animales de la sabana. Ellos tampoco saben que el león vive ansioso por la posibilidad de que los demás descubran su secreto. Ellos desconocen que el león, al caer la noche, queda sin energía porque fingir durante el día es una tarea agotadora. -Así es la vida en la selva- cree este felino. -Así debo comportarme frente a un mundo anárquico- piensa el león. La mente del león concibe al mundo como un ganar o perder ¡Pobre león!
Hoy la vida en la sabana continúa sin el león. El león ha decidido, sin saberlo (¿o sabiéndolo?), alejarse de ese mundo que consideraba poco favorable a su cacería. Los demás animales están confundidos porque el león jamás se dejó ver sin todas la barreras que construyó desde siempre. La vida en la sabana debe continuar. Es extraño caminar por los pastos dorados sin que el león esté merodeando, cazando u observando. La sabana parece incompleta, aunque todos saben que la sabana existía antes del león y que seguirá existiendo después de él.
Todos se observaron en silencio. El gran anciano siempre los sorprendía con historias que los dejaba pensando por un buen tiempo. Algunos, los más cansados, se levantaron y partieron hacia sus casas. El resto comenzó a conversar poco a poco hasta que la charla se volvió ininteligible. El fuego, ajeno a la vida humana, siguió ardiendo en el centro.
El león por Rosa Bonheur

No hay comentarios:
Publicar un comentario