domingo, 24 de abril de 2016

#NoExagero #NoEsNormal

En los últimos días se han difundido en la red casos de violencia sexual en contra de las mujeres en México. La situación a todas luces no es nueva. Este fenómeno es sistemático en todo el país y lleva años ocurriendo. Las mujeres son víctimas de toda clase de abusos, desde una mirada lasciva hasta la violación misma. Todos nosotros hemos escuchado historias de alguna compañera, amiga o familiar que se ha encontrado en una situación incómoda o violenta por su condición de mujer. Algunas de ellas dejan de frecuentar el lugar en donde ocurrió el episodio de violencia y otras tantas, animadas por el coraje y con la intención de defender su libertad de caminar por donde quieran, deciden utilizar la misma ruta.

El tema me ha hecho ruido en la mente y muchas dudas me han surgido. Me pregunto si deberíamos pensar que este fenómeno se acentúa en países como en México o si es un fenómeno que ocurre en todo el mundo en diferentes modalidades. También me cuestiono si el combate a la violencia de género debería hacerse desde las instituciones gubernamentales o sería más acertado comenzar a cambiar patrones de conducta desde nuestras propias familias o ambas. Por lo pronto, sólo he sabido afirmar que el debate sobre el tema es necesario. Las mujeres deben saber que no es normal el acoso ni la violencia de género en sentido amplio. Asimismo, muchos hombres deben comprender que las mujeres no son objetos que se deban poseer. Si una mujer dice no es no y punto (claro, esto aplica para muchos contextos de violencia). 

Para terminar esta breve reflexión, me gustaría compartirles los siguientes testimonios que se publicaron en un perfil de Facebook y que se han hecho virales. Estos testimonios promueven el uso de los hashtags #NoExagero y #NoEsNormal, que considero muy oportunos para combatir la violencia de género. Es necesario que volvamos visible a la violencia de género, que no permitamos que millones de mujeres piensen que es algo que está en sus mentes y que están exagerando. La violencia no es aceptable en ninguna de sus modalidades porque implica atentar contra otro ser, infringir su derecho a vivir libremente y lastimar su dignidad. Señores, esto no se trata de feminismo radical, se trata de entender que todos tenemos derecho a vivir sin miedo. 

  • http://www.m-x.com.mx/2016-04-11/dan-en-facebook-testimonios-sobre-acoso-y-violencia-sexual-contra-mujeres-noesnormal-y-noexagero/ 
  • http://www.m-x.com.mx/2016-04-11/voy-a-cumplir-40-anos-y-sigo-sin-entender-por-que-el-acoso-masculino/
  • http://www.m-x.com.mx/2016-04-11/carta-abierta-a-mi-hermana-lorena-por-ana-negri/
  • http://www.m-x.com.mx/2016-04-11/a-nadie-le-importa-que-nuestras-vidas-esten-llenas-de-miedo-todo-el-tiempo-por-natalia/

domingo, 10 de abril de 2016

¿Qué es Europa y cuál es su implicación en el contexto actual?


Definir qué es Europa es una tarea complicada (¿o imposible?), pues es una región diversa y en constante cambio. Por momentos parece que las diferencias entre sus habitantes son mayores a las similitudes, lo cual hace reconsiderar a más de uno sobre la pertinencia de pensar a Europa como un ente único. También hay periodos en que las similitudes y los proyectos en común son tantos que la idea de una sola Europa se presenta como la mejor opción para referirse a este (sub)continente.
            Algunos otros, con una posición más conciliadora, a pesar de los tiempos y de los cambios, creen haber encontrado la fórmula adecuada para definir a Europa: “unión en la diversidad”. De acuerdo con este enunciado, la conformación de Europa responde a la complejidad de sus sociedades, de su historia y de su geografía. Es un ente único hacia la exterior, pero mantiene y promueve las diferencias al interior. El europeo se identificará con los demás habitantes de la región y considerará que comparten elementos en común que los distinguen de los habitantes de otras regiones del mundo. Es así que la otredad, en términos de Boaventura de Sousa Santos, funciona como elemento primario para aprender a reconocerse a uno mismo.
            Europa no deja de ser una construcción social, por lo cual está sujeta al cambio y a las percepciones particulares de cada individuo. Cada uno de los europeos es quien tendrá la definición más cercana a la realidad de lo que es Europa. Al final del día, las definiciones -y en particular los conceptos- son de aquellos que los utilizan. El observador ajeno podrá elaborar una definición objetiva y razonada de aquello que se puede considerar como Europa. Sin embargo, son los europeos quienes utilizan sus instituciones, quienes conocen sus espacios, quienes hablan sus lenguas y quienes conforman a su realidad. Ellos son quienes pueden y deben contribuir al debate acerca de aquello que es –o no es- Europa.
            Más allá del debate en torno a la definición de lo que es Europa, existen muchas otras cuestiones derivadas de la complejidad de la región que deben analizarse, atenderse y, en la medida de lo posible, solucionarse. Entre algunas de estas situaciones se encuentran la discriminación hacia los migrantes que no responden al arquetipo del europeo occidental, la segregación y la desigualdad en la que viven millones de europeos que forman parte de los grupos minoritarios, la intolerancia religiosa y la discriminación hacia aquello que no forma parte del sistema de valores de lo que tradicionalmente se ha considerado europeo.
            Después del estallido de las sublevaciones árabes en el Norte de África y en Medio Oriente, cientos de miles de personas han intentado migrar desde esta región hacia Europa en busca de mejores condiciones de vida. En Europa no han tenido un recibimiento muy caluroso, pues grupos anti inmigrantes en Italia, Francia o España han impedido o bloqueado la ayuda y la protección de estas personas.  Los nacionalistas han encontrado en los migrantes al chivo expiatorio idóneo de los males del continente. Argumentan que los migrantes no contribuyen al crecimiento y al desarrollo de la región, pues únicamente exigen que se les otorgue la ayuda sin garantizar que cumplirán con sus obligaciones como nuevos habitantes de Europa. Los grupos nacionalistas de ultra derecha consideran que la diversidad tiene un límite, es decir, desde su lógica hay niveles de diversidad, unos más tolerables que otros. Si una persona responde al arquetipo europeo, a pesar de las diferencias respecto de aquel que lo califica, puede ser incluido en el enunciado “unidad en la diversidad”, de otra forma esto resulta casi imposible.
            La intolerancia religiosa, la segregación y la discriminación también tienen como origen la inexistencia de un concepto de lo que es Europa. Algunos europeos consideran que el concepto debe ser cerrado y exclusivo, esto último se convierte en la puerta a la exclusión cuando se le pone en contacto con aquello que no forma parte de los elementos que constituyen lo europeo. Un musulmán, un africano negro o un gitano encuentran dificultades para ser asimilados por la sociedad que a la que llegan o para ser tratados en condiciones de equidad respecto de aquellos que forman parte de los elementos del concepto cerrado y exclusivo/excluyente. El concepto europeo, para algunos, no admite modificaciones sustanciales. Ellos defenderán un concepto de Europa distante de la realidad del continente. De esta forma, este tipo de pensamiento se vuelve una limitante para comprender la complejidad de la realidad europea.
            Los europeos deben reflexionar acerca de la vigencia de algunas de sus creencias y cuestionarse si en verdad es necesario contar con un concepto sobre Europa. Los conceptos agrupan una serie de características que tratan de describir una fracción de la realidad. Sin embargo, es importante señalar que, por definición, todo aquello que engloba o agrupa también excluye. Si se elabora un concepto único sobre Europa se corre el riesgo de excluir a algunos grupos, prácticas culturales, orígenes y proyectos que componen su diversidad. Tampoco es posible contar con tantos conceptos como personas en Europa existan. El punto clave es aprender a matizar y a entender que Europa es un continuo que fluye sin cesar. Definir qué es Europa es y será una tarea de ajuste y reinvención constante que deberá responder a la realidad de la región misma.

domingo, 3 de abril de 2016

Con sabor a mar (I)

Le gustaba vivir en aquel pueblo tan pequeño. La brisa y el olor a sal eran, de todo lo que ofrecía ese lugar, sus placeres favoritos. También disfrutaba de observar por la ventana de su habitación la playa y el océano que parecía interminable. Esos elementos le provocaban un torrente de emociones y ponían a su mente al máximo. Lo único que detestaba era que los mosquitos no dejaban de acosarla todas la noches. Su piel no terminaba de acostumbrarse a la comezón que producían y las marcas que dejaban en sus brazos y piernas tras rascarse hasta sangrar. Las calles eran apacibles, coloridas y con poca gente, salvo los domingos por la noche cuando se instalaba una pequeña feria en el centro del pueblo. 

María se recostó en la silla que estaba afuera de la cocina a la que acudía a comer todos los días. Estaba cansada, pues el día había sido agotador. Miró al caldo de camarón que tenía frente a sí y sonrió. Recordó cuando su madre le cocinaba un caldo similar cuando era más joven y vivía en la capital. Ese caldo era un manjar para ella porque su madre sólo lo preparaba en ocasiones especiales. Tomó la cuchara y continuó comiendo.  La primera vez que pidió un caldo, el mesero de la cocina la observó con extrañeza porque usualmente el calor evitaba que los comensales le pidieran algún platillo caliente. A María eso no le importaba ya que el sabor y los recuerdos superaban a las sensaciones que producía el calor. Además, el calor no le molestaba tanto como lo hacían los mosquitos que nunca cesaban su labor por las noches. 

Poco a poco María terminó su caldo. Tomó su libreta de notas y se puso a escribir sobre lo que había observado ese día en el pueblo. Toda la mañana la había dedicado a observar a los pescadores que trabajaban en el puerto del pueblo. Veía como, sin descanso, iban y venían todos con la pesca, la limpiaban, la ponían a secar o le retiraban las vísceras. Las mujeres de los pescadores retiraban las escamas de los pescados y limpiaban los moluscos recién pescados. María sonreía al ver como el mar constituía el hilo conductor de la vida del pueblo. Todos, sin excepción, se dedicaban a la pesca o dependían directamente de la misma. María escribió algunas líneas, pagó la cuenta y se retiró a la playa. Ese día le apetecía observar el atardecer. 

viernes, 1 de abril de 2016

Racismo en México

Advertencia al lector: Lo que a continuación escribo son percepciones únicamente. Sería interesante tratar de comprobar empíricamente si estas suposiciones son correctas.

Si le preguntas al mexicano promedio sobre el racismo, es muy probable que responda con algún ejemplo extranjero y que resalte el hecho de que esta situación no se presenta en nuestro país. Asimismo, se remitirá a juzgar a aquellos que promueven prácticas racistas, situación que evita que el racismo se convierta en algo socialmente aceptado... o por lo menos así  sucede en términos explícitos. La razón de esta reacción del mexicano promedio se sustenta en una genuina creencia de que el racismo no existe en nuestro país. Sin embargo, la realidad de millones de personas difiere sustancialmente de este supuesto.

El racismo en México está presente en todo lo lado. Es promovido en la administración pública, en las instituciones de educación, en el sector privado, en los establecimientos de autoservicio, en los restaurantes, al momento de rentar un vivienda, de adquirir un crédito y así en ocurre con una larga lista de experiencias y lugares. Es una cuestión estructural que pocas veces se vuelve consciente en el nivel individual. Lo anterior significa que las condiciones sociales y económicos se han configurado de tal forma que no todos los mexicanos tienen las mismas oportunidades derivado de su color de piel. Si revisamos la composición de las personas que trabajan en la administración pública federal, de las personas que acuden a instituciones de de educación superior cuyos egresados ocupan altos mandos o de aquellas que viven en las colonias de moda, podremos percatarnos que hay un color de piel preponderante ¿coincidencia? Lo dudo.

¿Por qué advierto al lector al comienzo sobre la naturaleza de esta entrada? Porque tal vez tengo una visión errónea  sobre la composición de México y en particular de la cuidad donde vivo ahora: el Distrito Federal. Tal vez mis ojos me engañan al ver que el sector más amplio de la población mexicana tiene mayores complicaciones para lograr la tan anhelada movilidad social. Años de estudio, más el talento y muchas ganas son igual a nada o poco si perteneces a este sector. Permítame, querido lector, recordar que la otredad sirve para crear categorías de aquello que creemos que somos y de aquello que no. Como resultado del racismo en nuestro país, el grueso de la población mexicana se ha convertido en "los otros". Observando con extrañeza que acudan a comer a algunos sitios, que vacacionen en cierto lugar o que aspiren a trabaja en determinado sector, el racimo se ha convertido en un elemento limitante para millones de personas -mas no determinante- aclaro. Desde las propias familias de estos sectores se fomenta esta conducta. Se educa para saber a qué clase de "otro" se pertenece y así, en función de este supuesto, se moldea  la conducta, las aspiraciones y la autopercepción de estos individuos.

La propuesta es que realicemos un ejercicio serio de nuestras acciones e identifiquemos aquellas situaciones en que hayamos discriminado a alguien por su color de piel u origen étnico, ya sea de forma directa, por omisión, exclusión o asociación. Es necesario que planteemos un modelo de convivencia más abierto y dispuesto a considerar que cualquier persona debería tener la posibilidad, sin que sea sometida a la crítica, de comer donde desee, vestir lo que le acomode y trabajar en donde sus habilidades le permitan. Si deseamos que la movilidad social se convierta en una realidad, debemos comenzar por desterrar los patrones de racismo que persisten en nuestras mentes.