martes, 22 de marzo de 2016

[The] room ¿o lo mismo que los paradigmas?

Hace unos días fui al cine a ver una película que en inglés se titula The room (2015). La historia trata sobre una chica que fue secuestrada y violada cuando tenía diecisiete años. Después de este suceso, la chica queda embarazada y da a luz a un niño, quien vive con ella dentro de una habitación -propiedad del secuestrador- que hace las veces de baño, cocina, dormitorio y sala. La historia te atrapa poco a poco y te permite ver cómo nuestra visión del mundo está en función de nuestro contexto. Jack, quien en la película cumple cinco años, cree que el mundo se reduce a las cuatro paredes en las que vive y que todo aquello que está más allá es el espacio exterior. Su mamá ha tejido una historia para poder explicar los acontecimientos que están a su alrededor: de dónde proviene la comida, quiénes son las personas que aparecen en la televisión o qué es aquello que se observa a través del tragaluz de la habitación.

La película, además de representar con gran acierto el dolor que viven las víctima del secuestro, el abuso sexual y la violación, sirve como pretexto para reflexionar sobre la construcción de paradigmas y cómo nuestro proceso de pensamiento nos conduce a aceptarlos como válidos. Nacemos en un momento determinado de la historia y crecemos creyendo que las ideas y concepciones de la realidad que se promueven en nuestro entorno son el equivalente a la verdad. Algunos no nos cuestionamos el origen de estas ideas ni su validez, mientras que otros -con miedo e incertidumbre- nos atrevemos a reconsiderar la historia que nos han contado sobre el mundo. Este es un proceso complicado que involucra mucho esfuerzo, determinación y ganas de aprehender la esencia misma de la realidad. 

Si bien es cierto que los paradigmas nos proporcionan una guía que facilita nuestro proceso de entendimiento de la realidad, también es oportuno señalar que los paradigmas funcionan como una camisa de fuerza que nos impide explorar nuevas posibilidades. Es necesario que salgamos de la habitación en la que vivimos atrapados si queremos comprender mejor el lugar en donde estamos parados. Sí, es una tarea ardua convencer a nuestra mente sobre la idea de que el mundo es más de lo que hemos creído conocer. A Jack le costaba imaginar que las personas que veía en el televisor eran de carne y hueso o que el ratón que se metía a su habitación venía del jardín que estaba detrás de la pared. Creo que el rompimiento con los paradigmas lo podríamos comparar con el proceso de duelo posterior a una pérdida, en donde niegas, lloras, te enojas, aceptas y aprendes como consecuencia de la partida de aquello que creías estaría por siempre en tu vida. 

Si tienen oportunidad de ver esta película, se las recomiendo ampliamente.

Tráiler de la película Room (2015).

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